Mi historia de la tecnología y la informática (I)

Normalmente, cuando se habla de la “historia de la informática” se suele asociar a la historia de los grandes acontecimientos desde sus inicios y que han ido marcando las diferentes etapas en su evolución, pero los que la hemos vivido durante 34 años desde una óptica de “persona de a pie”, tenemos también nuestra propia versión de esa historia.

Esa versión personal es la que voy a relatar en unos pocos episodios, el primero de los cuales es este. Es muy probable que para una mayoría importante de las personas que leen actualmente en los blogs algunos términos no les suenen mucho, sobre todo en este primer relato, pues algunos aun no habrían nacido o irían gateando, ya que la generación informática más importante en este país se ha generado a partir de los nacidos a finales de los 70, primeros de los 80.

Mi primer contacto con el mundo de la informática fue, como ya he dicho, hace 34 años. Fue un contacto breve y muy platónico, como cuando ves pasar una chica o un chico (dependiendo de tus gustos) de esos que te cala hasta lo más hondo, pero no sabes nada de el/ella.

Hasta entonces, que tenía 16 años, no tenía absolutamente ningún conocimiento sobre lo que era la informática y, casi, ni había oido hablar de ella. Era justo el año 1975, el año en que se fundaba Microsoft. Ese año encontré mi primer empleo en una empresa de distribución de alimentos a nivel nacional, en cuyas oficinas centrales disponían de un, entonces, moderno sistema de computadoras, que funcionaban mediante cintas perforadas. Como yo había entrado como auxiliar administrativo y las grandes máquinas estaban en una sala refrigerada jamás pude acceder a verlas de cerca, pero a través de las puertas de cristal que servían para acceder al interior del recinto no dejé de admirar aquellos grandes y enormes aparatos que comían ingentes cantidades de tira de papel con agujeritos, durante los 8 meses que trabajé en la empresa.

Fue tal la impresión que causaron en mi que averigué como podía cambiar de especialización, para ser “informático” en lugar de administrativo. Me fue del todo imposible, solo había dos sitios entonces en Catalunya donde se pudiese estudiar informática, uno era el CCS (Centro de Cálculo de Sabadell) centro privado y muy caro, fuera de toda posibilidad económica por mi parte, y el otro era la Universidad Laboral de Tarragona, muy lejos de donde vivía y que se me escapó también la oportunidad, pues yo tenía que trabajar de día y estudiar de noche y esto no lo podía hacer en la ULT.

Aparcadas de momento mis ilusiones, seguí en el mundo administrativo manejando papeles, pues las empresas pequeñas para las que trabajé en los 3 años siguientes no manejaban equipos ni sistemas computarizados. En el año 1978 tuve que ausentarme del mundo laboral por la “… mili” y cuando regresé, a finales del 79, la última empresa donde había trabajado había cerrado sus puertas. En mi nueva situación de parado volví al ataque con el mundo de la informática.

En esos 4 años había evolucionado muchísimo, habían nacido ya los primeros ordenadores personales (PC) aún muy lejos de estar al alcance de cualquiera, pero tuve la suerte de conocer a un empresario pionero y con visión de futuro que se había instalado cerca de mi casa con el objetivo de empezar a vender ese tipo de ordenadores, carísimos, con muy poco mercado y, para ir sobreviviendo daba clases de informática en la “trastienda”. Con él empecé a familiarizarme con el nuevo mundo que se nos venía encima.

Solo éramos tres alumnos que íbamos todos los días de 5 a 8 de la tarde a aprender y eso nos iba muy bien porqué el “profe “ nos prestaba mucha atención y dedicación. Durante todo el 1980 y 81, fui familiarizándome con el lenguaje informático de usuario, que era nuestro objetivo, hasta que el hombre se convirtió en distribuidor del recién aparecido IBM-PC, a principios del 82. El aluvión de trabajo que le vino debido a su nueva condición nos obligó a suspender las clases, aunque no dejé de ir pasando, casi a diario por su negocio, para ir enterándome de como funcionaba aquel primer ordenador personal de gran éxito comercial.

Mis primeros conocimientos de informática fueron acerca del sistema operativo DOS, pero no el de MS sinó de otra marca, llamada DR-DOS (Digital Research-DOS), que en el fondo era lo mismo. También había iniciado mis primeros pinitos en el lenguaje BASIC, sobre todo para crear ficheros de rutina tipo BAT. Aunque profesionalmente no sería hasta el año 1983 que empezaría a tomar contacto físico con los ordenadores, a raíz de entrar a trabajar en una entidad bancaria pionera, en su momento, en la implantación de los sistemas de teleproceso. Aunque mis funciones en la misma seguían siendo administrativas, la libertad de acción que me suponía tener las tardes libres, añadido al encuentro con un antiguo compañero de estudios que se había instalado en mi pequeña ciudad con un comercio de ordenadores y juegos para “commodore” y “apple” que además también daba cursos de informática, iba a ser decisiva para mi futuro en el mundo de los ordenadores.

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